El Arte de dominar el fuego
Publicado por JOSÉ GARCÍA en
En el mundo de la soldadura, unir dos piezas de metal parece simple a primera vista: aplicas un arco, fundes el material y dejas que se enfríe. Sin embargo, cualquier profesional que haya visto una estructura de acero inoxidable doblarse como un fideo o una unión de alta resistencia fallar por fragilidad, sabe que el verdadero enemigo (y aliado) es el calor.
Hoy vamos a profundizar en la ciencia y la técnica detrás del aporte térmico y la famosa ZAT (Zona Afectada Térmicamente).
1. ¿Qué es la ZAT y por qué debería importarte?
Cuando sueldas, no solo estás trabajando en el cordón. Justo al lado de la costura existe una franja de metal que no llegó a fundirse, pero que se calentó lo suficiente como para que su microestructura interna cambiara. Esta es la Zona Afectada Térmicamente.
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El problema: En esta zona, el metal puede volverse más blando, más quebradizo o perder su resistencia a la corrosión.
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La realidad: La mayoría de las fallas en soldadura no ocurren en el cordón, sino en la ZAT.
2. Factores que afectan el aporte de calor (Heat Input)
Para ser un soldador de élite, debes dejar de pensar solo en "amperaje" y empezar a pensar en energía por unidad de longitud.
3. Estrategias Pro para controlar la deformación
El calor expande el metal; el enfriamiento lo contrae. Si no gestionas esto, tu pieza terminará fuera de escuadra. Aquí tienes tres técnicas esenciales:
A. Soldadura por saltos (Backstepping)
En lugar de tirar un cordón largo de inicio a fin, suelda en segmentos cortos en dirección opuesta al avance general. Esto distribuye el calor de manera más uniforme y reduce el estrés residual.
B. El poder del "Tack Welding" (Punteado)
No escatimes en puntos de soldadura. Un buen esquema de punteado actúa como una jaula que obliga al metal a quedarse en su sitio mientras el cordón principal intenta tirar de él.
C. Secuencia de soldadura equilibrada
Si sueldas un lado de una viga I, el calor curvará la viga hacia ese lado. Suelda de forma alterna (lado A, luego lado B) para que las fuerzas de contracción se cancelen entre sí.
5. La Regla de Oro: La Temperatura entre Pases
Muchos soldadores cometen el error de querer terminar rápido y tiran cordón tras cordón sin dejar que el metal "descanse".
Nota del experto: Siempre verifica la temperatura entre pases con tizas térmicas o termómetros infrarrojos. Si el metal base está demasiado caliente antes de iniciar el siguiente cordón, la ZAT se expandirá masivamente y las propiedades mecánicas caerán en picada.
Conclusión
Soldar no es solo "pegar" metales; es metalurgia aplicada en tiempo real. Entender cómo viaja el calor por la pieza y cómo afecta la estructura del grano te llevará de ser un operador a ser un artesano del metal. La próxima vez que enciendas el arco, recuerda: tú controlas el calor, no dejes que el calor te controle a ti.